In Diseño, Programación, SEO, Tiendas online

Una conversación reciente con un cliente inspiró este artículo. Ahora que el 2014 toca a su fin, queríamos compartir con vosotros casos REALES que nos hemos encontrado en nuteco. El que trabaje en el sector sabrá identificarlos porque por desgracia son más frecuentes de lo que parecen. El que esté pensando en dar a su negocio un empujón con su web o posicionamiento podrá cogerlos como referencia de lo que nunca se debe hacer.

A estas alturas, en las que para mantener un negocio hay que hilar fino y cuidar todos los detalles, en estos tiempos en los que la mayoría de la gente que quiere conocer de tu empresa te buscará por internet para coger una primera impresión, nos seguimos encontrando con auténticos desastres..

El caso del «chaval que me lleva la web y los dominios que antes estaba y ahora no está» : Un cliente decidió el año pasado cambiar «el que le llevaba la web y esas cosas» por un chaval que entendía de eso y que les contrataba un hosting super-barato. El gran ahorro suponía unos 20 o 30 euros al año, no más. Hace unos meses, ese mismo cliente nos llamaba para decirnos que el chaval en cuestión había desaparecido, que no les cogía el teléfono ni les contestaba a sus emails. La guinda del pastel fue comprobar cómo el elemento había registrado todos los dominios bajo su nombre, con los contactos administrativos y técnicos de los mismos con su email, y con una cuenta de cliente bajo sus datos en una empresa de hosting barato. Resultado: un cliente con una web que llevaba caída más de una semana y que no podía administrar, y los dominios de su empresa (esos dominios que había impreso en carteles, folletos varios, anuncios de Páginas Amarillas y demás) a nombre de otra persona y sin poder disponer de ellos.

El caso del «posicionamiento web que era barato (e inexistente)» : Se acercan hasta nuestra empresa, nos presentan su web (que no estaba nada mal), y nos cuentan que llevaban casi un año pagando una cuota de SEO mensual de menos de 100 €. Empezamos a hacer un testeo rápido de la web con distintas búsquedas en Google y enseguida vemos que algo no ha ido bien. Todo eso se confirma cuando vemos que la web ni tan siquiera lleva un seguimiento con Google Analytics, no utiliza URLs amigables, no tiene metadatos incorporados por ninguna parte, o no cuenta con un blog o similar con contenidos frescos, entre otras cosas. Resultado: más de 1.000 € tirados literalmente a la basura y un cliente engañado.

El caso de «uno que sabía de WordPress y que me tenía que hacer la web, pero no« :  Esas conversaciones en plan «hombre, eso es facilísimo, por cuatro duros te hago la web yo». Seguramente, nuestro cliente con toda la buena intención del mundo aceptó la proposición. Hay que empezar con la web y con esa confianza que les une empiezan a pasar las semanas y la cosa no avanza, pero claro, como va a ser barato no vamos a exigir demasiado. De las semanas pasamos a los meses y aunque el cliente empezaba a impacientarse y a insistir algo más, la web no pasa de tener una mala portada y una sección a medio construir. Resultado: un año esperando tener una web que no llegó nunca. Para rematar el caso, los cuatro duros que le iban a cobrar no eran tales, sobre todo teniendo en cuenta que quien los iba a cobrar ni pagaba iva, ni seguridad social, ni nada parecido.

El caso de «los que diseñaban pero no lo dejaban bonito» : Efectivamente, muchos hacen webs, pero han de ser capaces de hacer tu web. Se monta un WordPress, se coge un theme que nos gusta, y a cobrar. Pero claro, en esto que con una tienda online de por medio, al cliente no le cuadra demasiado la imagen que se muestra en la ficha individual de cada producto y empieza a solicitar cambios a la «plantilla». El que sabe instalar un WordPress y un tema empieza a aventurarse en el mundo del desarrollo web y comienza a dar palos en distintos archivos php y css. De ahí al desastre solo hay un pequeño salto. La web empieza a desmontarse, distintos elementos empiezan a descuadrarse todavía más y lejos de arreglar la apariencia, el sitio empieza a dejar de funcionar. Resultado: el cliente entró en la misma dinámica que en el caso anterior, pasaron meses, con un dinero entregado a cuenta malgastado, para al final tener que recurrir a otra empresa (nosotros) y empezar de nuevo.

El caso del «hosting que anuncian en la tele que es barato y lo llevo yo» : De estos llevamos unos cuantos a lo largo de los últimos años. A día de hoy, para una página web «standard» en cuanto a funcionalidades y tráfico no hace falta gastarse una barbaridad de dinero en su alojamiento. Sin embargo, por ahorrarse no más de 30 o 40 euros al año, uno de nuestros clientes decidió muy a nuestro pesar que le montáramos su nueva web para después llevársela por su cuenta y riesgo a uno de esos hostings. A pesar de que no sea necesario en la mayoría de los casos hacer grandes desembolsos en alojamientos web, estos si han de cumplir una serie de prestaciones mínimas y han de ofrecer un soporte rápido y efectivo en caso de problemas. Cualquier web a día de hoy necesita cargar una buena cantidad de imágenes, slides enormes, archivos y librerías JQuery, múltiples archivos css.. y también es importante destacar cómo de cara al posicionamiento web SEO la velocidad de carga y usabilidad de nuestro sitio es cada vez más relevante. Resultado: un cliente que hace una inversión en realizar una buena página web y la monta en un alojamiento que hace que se cargue a una velocidad insultante para la mayoría de los visitantes, y que no ofrece por ejemplo soporte telefónico en español, por lo que las 3 o 4 caídas de la web que ha tenido en los últimos meses por distintas causas se han eternizado hasta ser resueltas. Más tierra encima sobre su posicionamiento web.

El caso de «la antigua nueva web» : Intentar vender una web en flash en la actualidad es cómo colocar un Seat 124 como novedad en el mundo de la automoción. Un cliente es convencido para «renovarse» e invertir en una página web con versión «móvil» pero manteniendo su web flash para los ordenadores… OMG!!.. Primero, a estas alturas ya no tiene demasiado sentido la división «versión ordenador / versión móvil» para un sitio web. Se trata de hacerse con una web responsiva que se adapte a todos los dispositivos dependiendo de su resolución, porque cada vez están más fusionados los sobremesa, allinone, tablets, smartphones, netbooks, portátiles y demás. Segundo, el formato flash empieza a ser invisible y denostado por muchos de estos dispositivos, y sobre todo es nefasto en una web para su posicionamiento. Toda la información que incluyamos dentro de la película flash no existe para Google. Resultado: Una web poco funcional y de aspecto anticuado con una versión móvil reducida que no le permite una buena estrategia de SEO. Más dinero mal invertido.

Estos casos a lo largo de los últimos meses nos demuestran cómo sigue habiendo muchos empresarios que todavía consideran su presencia web y en internet en general como una cuestión menor. Son capaces de gastarse miles y miles de euros en oficinas y tiendas físicas por tener una apariencia que posteriormente tiran por tierra por no invertir (si, invertir) unos cientos de euros en la imagen que su negocio ofrece en la red.

Seguro que hay chavales, vecinos, cuñados, amigos, y amiguetes que saben hacer las cosas bien y que son auténticos profesionales, pero cuidado con los que no lo son!!! … 😉